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Alquimia y Medicina

4 de febrero de 2019

Tradicionalmente, la medicina tenia una visión cósmica del hombre. Tanto el hombre como la tierra, el cosmos se entendían como expresiones del Uno (Dios). La salud era considerada como la armonía entre las energías constituyentes, y la enfermedad representaría el desequilibrio de las mismas, por lo que se entiende que la salud implica recuperar el equilibrio y reconectar con la fuente. 

Considerando que todo está expresado en 2 polos (principio masculino y femenino, positivo y negativo, ying y yang) a partir de los 4 elementos (tierra, aire, agua, fuego) y 7 energías constitutivas (que se corresponden con las energías de los 7 planteas originales: Sol, Luna, Marte, Venus, Mercurio, Jupiter y Saturno) tanto el cosmos como el hombre funcionan de la misma manera. Y el equilibrio representa el estadío ideal en que todo es perfecto.

Contrariamente a la medicina actual, que en parte opera como si las emociones y la mente fueran independientes del cuerpo físico, y que éste último es la única dimensión que tratar, las bases detrás de la Alquimia y la Espagiria, nos remiten a esa sinergia que hay entre todos los cuerpos, o dimensiones del ser humano y que un desajuste en cualquiera de los planos puede provocar una somatización física (enfermedad)

De esta forma, tanto la Espagiria, como la Medicina China, Ayurveda, etc  comparten una visión energética y espiritual del hombre y un enfoque de sanación a través de la naturaleza y de la recuperación de la energía y también de la mente.

A través de la practica de laboratorio del Arte Alquímico en la preparación de Elixires vegetales, animales, minerales, metálicos, (o combinaciones de los cuatro) se obtienen productos que son consideradas como medicinas universales, purificando y saneando aquello que está obstruido o fuera de equilibrio en un ser viviente.  

Paracelso, quien es considerado el padre de la farmacéutica actual, fue quien bautizó en su momento a ésta nueva disciplina como Espagiria, fusionando dos palabras griegas, “Spao” y “Ageiro”, “Separar” y “Reunir”, o sea, sintetizando en este término las dos principales operaciones alquímicas, los dos movimientos circulares de la obra: 

  • Separar, o el arte de abrir un ser sin que se destruya, para purificar los 3 principios alquímicos (Sal, Mercurio y Azufre – se corresponden con Cuerpo, Mente, Alma) que lo constituyen, para luego:
  • Reunir, integrar, cada uno de estos fragmentos, libres ya de las impurezas que los obstruían, en una operación de renacimiento y confluencia, donde este ser vuelve a reencontrarse en un estado de pureza, es decir, en un estado filosófico, que paulatinamente lo va espiritualizando, haciéndolo madurar en cada nuevo ciclo de purificaciones hacia un mayor nivel vibratorio.

Es interesante destacar, que el concepto de purificación en la Alquimia es apertura, desobstrucción. Es un movimiento, y es la condición para la reunión de lo que está desintegrado. En la Alquimia, lo impuro, es lo que no permite la apertura, el fluir.  Es lo que está cerrado sobre sí mismo, enterrado. Todo proceso de purificación lleva a la liberación, y a la apertura hacia los otros. 

Cada uno de los 7 planetas tiene una correspondencia con un chakra y con determinados órganos del cuerpo, siendo así que un desequilibrio por Carta Natal de alguna de estas energías puede provocar “la enfermedad” en los órganos correspondientes. Por ejemplo, es muy común que aquellas personas que presenten un Saturno afectado en sus cartas, padezcan dolores crónicos en cintura, espalda, etc.

Por otra parte, cada principio alquímico de una planta tiene en sí numerosas propiedades medicinales, que pueden ser utilizadas por separado (aceites esenciales, sales remineralizantes, etc.) dependiendo del tipo de tratamiento que sea necesario y las energías a equilibrar para lograr el estado de Salud.