
Saturno era un Dios de la mitología Romana. Su correspondiente Griego es Cronos, por eso tambien se dice que rige el tiempo. Era representado como un anciano, con barba blanca, y con una hoz en la mano.
Según la filosofía Griega, el cielo era el más antiguo de los dioses y cuenta la historia que del firmamento y de la diosa romana Tellus, hubo dos hijos: Titán y Saturno. Saturno era el hermano menor, pero obtuvo el favor de reinar en lugar de su hermano mayor con una sola condición: Saturno no debería tener hijos.
Aun así, Saturno se casó con Ops, la Diosa de la fertilidad, con quien tuvo varios hijos, pero por causa del pacto que había hecho con su hermano decidió devorarlos.
Para evitar la tragedia, Ops ocultó a Júpiter, a Neptuno y a Plutón y los hizo criar en secreto mostrando solo a su hija Juno, pero Titán descubrió el engaño y lo puso en una cárcel junto con su esposa. Una vez adulto, Júpiter le declaró la guerra a su tío Titán derrotándolo y le devolvió el imperio del cielo a su padre Saturno.
Luego, Saturno trató de matar a su hijo Júpiter, pero éste lo venció y se apoderó del imperio del cielo. Así, Saturno quedó reducido a la condición de simple mortal, y fue a refugiarse al Lacio, donde puso orden entre los hombres y les dio leyes.
De ésta historia podemos ya ver varias características de lo que representa Saturno.
Astrologicamente hablando corresponde la estructura, la responsabilidad, la autoridad, y el “deber ser”. Su formación es a través de la restricción.
En general, tiene mala fama, ya que pone límites, genera frustraciones, dolores, miedos pero como todas las energías, tiene grandes posibilidades de crecimiento si es bien aprovechada.
Si nos detenemos a observar el orden planetario, Saturno viene después de #Jupiter (expansión) y justo antes de #Urano (romper los límites). Entonces podemos decir que una de la grandes tareas de Saturno es incorporar la expansión de Jupiter, e integrar los cambios asociados a Urano, sin destruir todo lo que ya hemos construído.
Dicho en pocas palabras, Saturno representa la limitación y a su vez la llave para atravesar esa limitación. Es por esto que es tan importante trabajar con ésta energía ya que esa es la base sobre la cual se apoya nuestra estructura.
En general, está asociado al padre, o las figuras de poder presentes en la vida del consultante y cómo ve éste a la autoridad.
En el aspecto psicológico, Saturno representa el proceso psíquico mediante el cual y gracias al dolor, las crisis, la ansiedad, el miedo, el pesimismo y los límites logramos ampliar y madurar nuestra personalidad. Pero a su vez, aporta reflexión, seriedad, y serenidad: cualidades muy necesarias para la consecusión de un objetivo. Es importante ver que el ser humano aprende y crece ante la adversidad, y Saturno viene a ponernos los obstáculos necesarios para aprender a valernos, comprendiendo que la disciplina, los límites, la perseverancia, la voluntad y el orden, son las bases del progreso a través de las cuales vamos conquistando nuestras propias libertades.
En cuanto al cuerpo físico, Saturno se corresponde con el sistema óseo, los dientes, y el bazo, y su chakra correspondiente es el primero (raíz): trabaja sobre la seguridad, el sentido de pertenencia, la tierra. Es uno de los planetas que más afecta a nivel físico si no es integrado conscientemente. Es muy común que aquellas personas que tienen un Saturno mal aspectado en sus cartas desarrollen las complicaciones propias según las casas y planetas a los que aspecta. Suelen ser dolores crónicos de columna, cintura, hernias, problemas en los dientes, falta de calcio, etc. Para poder realizar un diagnóstico completo, hay que observar el signo y la casa en la que cae, y qué otros planetas aspecta.
Una de las plantas más poderosas para trabajar a nivel Saturno es el Equiseto o Cola de Caballo ya que tiene alto contenido de minerales: potasio, silicio, magnesio, calcio, fósforo, etc. Consultar siempre a un especialista antes de realizar tratamientos con cualquier planta.

